Aborto: premio para activista mexicana

Desde pequeña, Verónica Cruz tuvo la convicción de que ante las injusticias del mundo “yo puedo hacer algo”.

Tras años de lucha por los derechos de las mujeres en su estado natal de Guanajuato, México, Cruz recibió este jueves en Nueva York el máximo galardón concedido por Human Rights Watch por “activismo excepcional”.

Cruz, fundadora del Centro Las Libres, ha liderado la lucha para garantizar que las mujeres víctimas de violación tengan derecho al aborto, si así lo eligen. Según la activista, si bien el derecho está contemplado en la ley, está lejos de ser una realidad en la práctica. Y la situación es aún más grave en el caso de las niñas víctimas de incesto.

¿Cuál es la situación actual para las mujeres víctimas de violación que quedan embarazadas?

Actualmente, en los 32 estados de la república mexicana, sólo tres tienen procedimientos para garantizar este derecho de acceso al aborto legal después de una violación, el DF, Morelos y Baja California Sur.

En los otros 29, sólo tenemos ese derecho en el papel. En términos prácticos, ninguna mujer tiene acceso a servicios gratuitos de aborto legal seguros y de calidad. En la práctica, los prestadores de servicios siguen tratando esta temática como si fuera clandestina. Si a algún médico no objetor le toca practicar un aborto, lo hace a discreción, que nadie se entere, le pide a la mujer que no le diga a nadie porque se verá mal dentro de la comunidad médica.

¿Qué sucede entonces en la práctica?

Las mujeres que denuncian la violación -solamente el 10%- van a una agencia, depende en cada estado de como se llame. Van a la Procuradoría de Justicia, ante un Ministerio Público, ponen su denuncia y tienen que hacerse el ultrasonido para saber si están embarazadas.

En lo que se enfoca la justicia primero es en consignar el delito, debería darse que el Ministerio Público de una autorización para pasar a esta mujer a un hospital público donde un médico de manera segura le practique el aborto legal.

Pero en la práctica esto no sucede. Una mujer pone la denuncia y si está embarazada producto de la violación, de las tres opciones que las mujeres tienen solamente les dan dos: continuar con el embarazo o dar en adopción el producto de la violación. Lo que hacen los procuradores de justicia es darle solamente esas dos opciones, no la tercera de interrumpir el embarazo.

Los procuradores de justicia y ministerios públicos, de hecho les dan las direcciones de las casas de los grupos pro vida donde pueden ir para que las atiendan durante los nueve meses para que al final lo den en adopción. Nisiquiera les dicen que tienen derecho al aborto legal, al contrario, les niegan el servicio, y es más, las han amenazado e intimidado, diciéndoles que si intentan practicarse un aborto van a ir a la cárcel.

¿Por qué se da esta situación en la práctica a pesar de lo que contempla la ley?

El partido conservador en el poder, las autoridades en general, la gente a la que le toca atender, no creen en este derecho. Cruzan sus ideologías partidarias, religiosas, morales, personales para planteárselas a las mujeres. Y en términos generales no quieren resolver este problema, siguen invisibilizando esta problemática y creen que es asunto de pocas mujeres, cuando ya está en la mesa que es una problemática fuerte.

Imagínense, el problema más fuerte lo tenemos con las niñas. El incesto es un tipo de delito penal de abuso sexual, sin embargo, entienden en términos de leyes que las niñas a los 12 años ya saben qué es una relación sexual y por lo tanto la consienten.

Y si una niña consiente esa relación con su papá no sólo el papá va a ir a la cárcel también esa niña. Y lo que es peor, por incesto no hay derecho al aborto legal.

¿O sea que si una menor queda embaraza por incesto no tiene derecho al aborto según la ley porque no se considera este caso violación?

Claro, entonces, imagínense, que niñas que van por procesos de violación, los propios jueces nos cambian el delito a incesto para no dar el aborto legal, que de todas formas no lo dan. Pero esto es más grave, porque el Estado está obligando a las niñas a tener hijos de sus propios padres.

Volviendo al caso general de mujeres víctimas de violación, ¿qué sucede cuando quieren practicarse un aborto legal pero no se les da esa opción?

Suceden dos cosas. Las mujeres que se resignan y piensan que para ellas no hay justicia y son pobres y no pueden hacer nada y están obligadas a tener los productos de violación, frustrada una vida con un trauma que no termina nunca.

Y sobre todo la imposibilidad de creer que ellas tienen derecho a la justicia, de tener una autoestima mínima. En términos generales, es “joderle” la vida a estas mujeres.

Y en el otro caso es todavía peor, porque imagínense, obligarte a tener un aborto clandestino, cuando tienen derecho. Las mujeres arriesgan su propia vida, teniendo el derecho. Se siguen muriendo mujeres por practicarse abortos clandestinos con mecánicos, porque se sabe la desesperación en la que cae una mujer cuando está en esa situación y todavía más si fue víctima de violación.

Es muy difícil tener datos oficiales de muertes por causa de aborto, pero lo que sí sabemos es que es una de las princìpales causas de muerte combinadas con las hemorragias y complicaciones en el embarazo.

¿En qué ha consiste la campaña que promueven?

Primero decir que las mujeres tienen derecho. La campaña generalizada es “el aborto es legal en casos de violación”. “Tú tienes derecho a denunciar y a exigir el aborto en estos hospitales públicos”.

Y los prestadores de salud y de justicia tienen estas obligaciones. Tú tienes derecho, tú no eres la culpable de que te hayan cometido un delito. Si en estos lugares no te garantizan este derecho, nosotras como grupo de la sociedad civil organizada podemos ayudarte y es lo que actualmente hacemos, garantizar este derecho a las mujeres que llegan con nosotras.

Necesitamos garantizar que cualquier mujer que ha sido víctima de violación sepa que puede denunciar y tener acceso a servicios seguros, gratuitos y de calidad.

¿Qué han logrado con la campaña?

Antes de este tema no se hablaba, era super tabú, ahora sabemos que en términos generales la sociedad está a favor del aborto en caso de violación. Hemos hecho públicos algunos casos brutales donde el Estado ha negado estos derechos, eso ha indignado a la sociedad pero particularmente a las mujeres y eso ha animado a que haya más denuncias y se exijan los servicios.

En términos del aparato, hemos logrado que se reconozca esta problemática, antes decían que las mujeres siempre tenían el deseo profundo de ser madres aunque fueran víctimas de violación.

Y por lo menos hemos tenido un avance, que a las mujeres que sí denuncian después de las 72 o hasta las 120 horas de ocurrida la violación les provean la anticoncepción de emergencia. Es un paso importante porque es el reconocimiento de la problemática.

¿Cómo comenzó esta campaña?

En el año 2000 las autoridades quisieron quitar esta única causal que tenemos en el estado de Guanajuato y es más, pasaron una ley de que si una mujer víctima de violación se practicaba un aborto iba ir a la cárcel hasta por ocho años. Esto movilizó al movimiento feminista de mi estado pero a mi particularmente me dio muchísimo coraje y energía para decir esto no puede suceder, estos no son los mensajes sociales y políticos que hacen que avance una sociedad de una manera justa.

¿Cómo elegiste dedicarte a este tipo de activismo?

Desde la primaria desde los seis años, me llegó conciencia de que había gente que no comía, y que había niños y niñas que eran golpeados por sus padres. Eso no ocurría en mi casa. Yo escuchaba a las otras niñas “No hay para comer” o “Mi papá le pega mi mamá” y me dije eso no puede ser.

De chiquita organizaba a mis compañeras en el colegio, recogíamos comida y ropa, hacíamos obras de teatro, cobrábamos un peso para poder contratar un camión e ir a las colonias más pobres de mi ciudad y llevar los alimentos y la ropa que recolectábamos. Yo siempre creí que yo puedo hacer algo.

¿Qué sucedió después?

Después en la secundaria tomaba mi bicicleta e iba casa por casa preguntándole a las mujeres, ¿sabe leer y escribir? Si yo podía estudiar y sabía leer y escribir, un recurso muy importante en la vida, me decía, puedo dárselo a otras personas.

Así que iba casa por casa, me decían “no, mi marido no me deja” pero yo les decía, puedo venir aquí a su casa. Y entonces les dedicaba media hora y recuerdo muy bien como lavaban los trates y yo les estaba enseñando, y ellas me contaban sus historias, “mi marido me pega”, “mi marido me violenta”, y yo con 11 años les daba consejos, les decía “esto no puede ser”, y las mujeres creían en mí.

Para ellas tomar esto de una adolescente o niña, era como decir “si ella me lo dice cómo no voy a poder”.

Descubrí que tenía un poder de convencimiento, de acercar recursos e información, de ayudar a otra gente.

Después entré a una escuela maravillosa de trabajo social, era una escuela de trabajo social, José Cardaín, que formaron los obreros en mi ciudad, Zapatera, para que sus hijos tuvieran acceso a la secundaria. Desafortunadamente se tuvo que cerrar.

Fue allí donde me formaron como luchadora social, iba a las colonias, luchábamos con la gente por el acceso a la vivienda, me abrió todas la posibilidad de entender lo que pasaba en el mundo, de tomar conciencia de la realidad con la convicción de yo podía hacer cosas.

¿Cuál es el mensaje fundamental que promueve hoy en día?

Para nosotras no hay restricciones en los derechos de las mujeres, no puede ser que haya derechos a medias, o que alguna gente crea que sólo tenemos derecho a la no violencia. Estamos a favor de todos los derechos para todas las mujeres en todo el tiempo.

Fuente:  BBCMUNDO.com

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