La pobreza y los derechos humanos

Más de 350 millones de personas en el mundo viven en la pobreza extrema o indigencia, es decir, con menos de un dólar diario.

Cerca de otros 850 millones lo hacen con menos de dos dólares al día, ingresos que apenas alcanzan para cubrir sus necesidades básicas de alimentos y vivienda.

Cuando los ingresos apenas alcanzan para sobrevivir, se vuelve difícil destinar parte del presupuesto familiar a otras necesidades y servicios que no sean los básicos.

Por eso, millones de personas en el mundo se quedan sin tener acceso a derechos “económicos y sociales”, como la educación y los servicios de salud.

El menor acceso a la educación, les impide participar en la vida pública, un derecho “cívico y político”, y mantiene a millones de personas lejos de influir en las decisiones de política económica y social que toman sus gobernantes.

Pobreza y derechos humanos

Los más pobres son, sin dudas, también los más discriminados.

La pobreza se caracteriza por la desigualdad y la estigmatización social y cultural.

Sin embargo, pese a que la pobreza es claramente causa y efecto de la violación de los derechos humanos, todavía es inusual que sea vista por el lente de éstos.

Así lo dicen la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), en el marco del día internacional de los derechos humanos, conmemorado todos los 10 de diciembre, desde 1948.

Según ambos organismos, es deber de todos los gobiernos dar prioridad al bienestar de su población, por lo que la lucha por la reducción de la pobreza debería tener un espacio prioritario en sus agendas.

Esto no siempre se cumple y no debería escudarse bajo el lema de “falta de recursos”.

Menos pobres en A. Latina

Una de las regiones del mundo que ha logrado reducir los niveles de pobreza ha sido América Latina, dice la CEPAL.

La región ha registrado, durante el período 2003-2006, el mejor desempeño económico y social de los últimos 25 años.

Esto se ha reflejado en una reducción en los niveles de pobreza, una mejora en la distribución del ingreso, una reducción del desempleo y una mayor generación de nuevos puestos de trabajo, en la mayoría de los países de la región.

Según las últimas estimaciones de la CEPAL, las tasas de pobreza e indigencia se han reducido por tercera vez consecutiva en 2005.

Unos 209 millones de personas en la región -39,8% de la población total- vivían en la pobreza en 2005 y 81 millones -15,4%- en la indigencia.

Metas del Milenio

Esto representa una caída de más de cuatro puntos porcentuales, con respecto a 2002.

Los mejores avances se dieron en Argentina y Venezuela, seguidos por Colombia, Ecuador, México y Perú.

Se espera que las estimaciones para 2006 den una nueva reducción, de 38,5% para la pobreza y 14,7% para la indigencia, lo que indicaría que la región estaría en buen camino para alcanzar las Metas del Milenio en 2015.

Pese a esta reducción, el organismo advierte que todavía queda mucho por hacer en materia de pobreza en la región.

Nuevas estrategias

Los grandes cambios que ha sufrido la estructura de la familia en la región en la última década son algo a tener en cuenta por los gobiernos a la hora de diseñar las políticas públicas que se aplicarán para mejorar el bienestar de la población.

La CEPAL dice que las políticas públicas puestas en práctica en los últimos años no han sido lo suficientemente efectivas para mejorar el bienestar de las familias, debido a que éstas asumían un núcleo familiar conformado por dos padres y con un rol preestablecido para el jefe de familia -el hombre- y un cónyuge dependiente y protegido -la mujer.

En América Latina, el 19% de los hogares está encabezado por mujeres y un 11,4% de las familias están compuestas por hogares monoparentales, es decir, por un solo padre.

A lo que se le agrega la participación, cada día mayor, de las mujeres en el mercado laboral y las transformaciones culturales que trae la vida moderna.

Esto hace que la familia de hoy sea muy diferente a la de una década atrás.

Es por eso que para reducir aún más la pobreza en América Latina será necesario no sólo un compromiso mucho más fuerte por parte de los gobiernos, sino también el diseño y la instrumentación de políticas públicas que se adecuen a la nueva realidad que viven las familias en la región.

Sin olvidar que la lucha contra la pobreza es una obligación de todos.

Fuente: BBCMUNDO.com

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