El hombre, el mito

Nació a orillas del Tigris como Saladino o Nabucodonosor y se convirtió en uno de los líderes más controvertidos del mundo.

Era Saddam Hussein, el hombre que poco a poco fue forjando su leyenda y que gobernó con mano dura a los iraquíes durante 24 años.

Hussein fue ejecutado este sábado 30 de diciembre en Bagdad.Quienes lo conocieron personalmente dicen que era despiado, apolítico e implacable, pero también que era alguien que sabía escuchar.

Algunos de sus antiguos asistentes comentan que sentía una admiración por Stalin y por las películas de “El Padrino”. Otros indican que podía ser extremadamente hospitalario y que le gustaba dialogar con los extranjeros.

Sin tierras

El ex líder de Irak nació en la pequeña aldea de al-Awja, a orillas del río Tigris el 28 de abril de 1937, en el seno de una familia de campesinos sin tierras. Analfabeto hasta los 10 años, pasó su infancia con su madre y su padrastro.

Analfabeto hasta los 10 años, pasó su infancia con su madre y su padrastro, quien se cree que lo maltrataba.

Existen varias versiones sobre su padre. Unas aseguran que murió y otras que abandonó a su familia cuando Saddam Hussein tenía pocos meses de nacido.

Su principal apoyo familiar fue su tío materno, Khairalah Tulfah. Con él se trasladó a Bagdad e ingresó en el Partido del Renacimiento Árabe Socialista (Baas) -de ideología laica, nacionalista y revolucionaria- en 1957.

Era la época en que las universidades iraquíes vivían un clima de profundo rechazo al colonialismo británico y a la intervención política estadounidense.

Política por ejército

Hussein fue parte de ese ambiente, y después de no haber sido aceptado por la Academia Militar de Bagdad, debido a su pobre currículum académico, decidió participar activamente en las actividades del Partido Baas.

Gobernó con mano dura a los iraqu�es durante 24 años.Así fue como el 7 de octubre de 1959, Saddam Hussein formó parte de un comando de diez activistas del Baas que atentaron contra la vida del primer ministro Abdel Karim Kassem, un militar golpista que había instaurado la primera república en Irak, tras derrocar y asesinar al rey Faisal II y a toda su familia un año antes.

El atentado contra Kassem fracasó y Saddam Hussein acabó con una pierna herida, una condena a muerte y un exilio forzado, primero en Siria y después en Egipto, donde el entonces presidente, Gamal Abdel Nasser, lo protegió y le facilitó la entrada en la Universidad de El Cairo, donde cursó estudios de derecho.

Hussein permaneció en Egipto desde 1959 hasta 1963.

Regresó a Bagdad después de que otro golpe militar -esta vez de un grupo formado por baasistas y nasseristas- derrocara y ejecutara a Abdel Karim Kassem y formara el Consejo del Mando Revolucionario (CMR).

Siguió una década de luchas fratricidas en el seno del CMR, durante la cual Saddam Hussein empezó a crear su leyenda.

En 1964 fue arrestado, tras la depuración de los baasistas.

Esto no impidió que siguiera su ascenso dentro de las filas del Bass, pues dentro de la prisión pasó a ser elegido vicesecretario del Mando Regional del partido.

En ascenso

A principios de 1966 logró escaparse de la cárcel aprovechando un traslado a otro centro.

El 17 de julio de 1968, otro golpe de estado -en el que las milicias organizadas y enviadas por Saddam Hussein tuvieron un papel central- colocó al Partido Baas en el poder en solitario.

El ascenso de Hussein a partir de ese momento fue imparable. Primero lo nombraron vicepresidente en funciones del nuevo CMR, y en noviembre de 1969 se convirtió en vice presidente de la República.

Al frente de la policía secreta iraquí organizó la purga de disidentes políticos y, poco a poco, fue incorporando a miembros de su clan, “el de Tikrit”, a todos los mecanismos del poder.

Sin haber hecho carrera militar, Saddam Hussein, pasó de teniente general a general en 1976.

Su llegada a la presidencia, el 16 de julio de 1979, fue propiciada por la conveniente renuncia de Ahmed Hassan al-Bakr.

Mano dura

En uno de los episodios más conocidos y sangrientos del “reinado” de Hussein, tan sólo seis días tras su toma de posesión, ordenó una purga en las filas del Baas.

Más de veinte personalidades históricas del partido fueron pasadas por las armas en lo que fue el anticipo de lo que más tarde ocurrirría con los miembros del Partido Comunista iraquí, nasseristas, kurdos, chiítas y cualquiera que se opusiera al liderazgo de Hussein.

Alentado por las enormes reservas petroleras de su país y la actitud contraria a Irán de las potencias occidentales, Saddam Hussein lanzó un programa de rearme a gran escala.

Para la década de los años 80, Irán era percibido como una amenaza en Occidente, tras la caída del Sha y la revolución islámica del Ayatola Jomeini.

Irak se convirtió entonces en “el aliado natural” de EE.UU. y Occidente para frenar una posible expansión de las Revolución Islámica iraní.

Guerra Irán-Irak

El 17 de septiembre de 1980, Saddam Hussein mandó un ejército de invasión a varios puntos de Irán.

La guerra irano-iraquí había comenzado.

Duró ocho años, durante los cuales el mandatario iraquí fortaleció su posición internacional, obteniendo el apoyo de todos los países árabes moderados, las monarquías del Golfo Pérsico y Occidente.

La guerra acabó con una supuesta victoria de Irak y con un millón de muertos (las víctimas iraníes triplicaron las iraquíes).

Durante la guerra, Estados Unidos y Europa eliminaron a Irak de su lista de países involucrados en terrorismo internacional el 26 de febrero de 1982.

En 1984, la Casa Blanca, restableció sus relaciones diplomáticas con Bagdad.

El conflicto había sido costoso y ahora Saddam Hussein empezó a mirar a su pequeño aliado, el emirato de Kuwait -bañado en petróleo- como una tabla de salvamento económico.

Confiado en que su poderío militar en el golfo y su estatus político con Occidente le garantizaban inmunidad, invadió Kuwait el 2 de agosto de 1990.

Un error de cálculo -o una muestra de arrogancia- marcó el inicio de la Guerra del Golfo o como la bautizó Saddam Hussein “La madre de todas las guerras”.

“La madre de todas las guerras”

Una amplia coalición internacional, encabezada por tropas de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia necesitó sólo tres días para liberar Kuwait.

Los 700.000 soldados desplegados por Irak en Kuwait o se replegaron o se rindieron al paso de las tropas occidentales.

“La madre de todas las guerras” acabó con la aceptación por parte del gobierno iraquí de la derrota y de las resoluciones de la ONU que indicaban su retirada de Kuwait.

Sin embargo, Saddam Hussein logró mantenerse en el poder y hasta sofocar de manera sangrienta los levantamientos de las minorías kurda y chiíta del país.

A cambio, aceptó la entrada de los inspectores de armas de la ONU, al menos inicialmente, y trató de restaurar sus relaciones con los países árabes.

Gran Bretaña y Estados Unidos siguieron bombardeando ocasionalmente objetivos iraquíes durante la década siguiente, mientras la retórica de Hussein se inflamaba y se impregnaba de un contenido religioso sin precedentes en los discursos del antiguo revolucionario laico.

En marzo de 2003, Estados Unidos lidera una fuerza internacional para invadir Irak y derrocar a Saddam Hussein.

La existencia de armas de destrucción masiva fue uno de los principales argumentos de los gobiernos estadounidense y británico para ir a la guerra contra Irak.

No obstante, estas armas no fueron encontradas aun después de haber terminado la guerra y encarcelado a Hussein.

Saddam y sus dos esposas

Pocos saben que el mandatario iraquí tuvo dos esposas, aunque “oficialmente” sólo se hable de la primera: su prima Sajida, madre de cinco hijos, tres hembras y dos varones, con la que se casó en 1963.

Durante el juicio que lo condenó a muerte se siguió proclamándose como el presidente de Irak.Tampoco se habla mucho de que su apasionado romance con Samira, su segunda esposa, terminó cuando su hijo Uday fue encarcelado por el asesinato en el palacio presidencial del intermediario en los encuentros amorosos.

Hussein no tuvo mucho problema en ordenar la muerte de sus dos yernos.

Estos antiguos altos funcionarios de su gobierno habían regresado voluntariamente a Irak después de pedir perdón por haberse exiliado brevemente en Jordania y haber difundido unos cuantos secretos oficiales.

Durante el proceso judicial que precedió a su condena a muerte, Saddam Hussein siguió proclamándose como el presidente de Irak y rechazó el juicio que se abrió en su contra por los hechos ocurridos durante los 24 años que estuvo en el poder.

Como dice uno de sus biografos, Saíd K. Aburish, que trabajó a sus órdenes, “Saddam Hussein pasó varias décadas creando su propio mito, y después, sus enemigos, pasaron algunas más tratando de desmantelarlo”.

Fuente: BBCMUNDO.com

Ejecución de Saddam Hussein

Leave a comment

Filed under Actualidad, Video

Comments are closed.