Para el dolor, veneno de caracol

Cuando se sufre dolor severo y crónico, como el de artritis o de espalda, cualquier cosa es bienvenida para aliviar el sufrimiento.

Ahora la nueva panacea parece ser la esencia del veneno de un caracol marino.

Los caracoles conus atrapan a su presa con un arpón con veneno.Acaba de lanzarse al mercado británico un medicamento para el dolor basado en esta sustancia, llamado Prialt (o ziconotida).

Según sus fabricantes es hasta mil veces más efectivo que la morfina, pero a diferencia de esta, no es adictiva.

Tampoco se toma oralmente como una píldora, sino que se inyecta muy cerca de la médula espinal.

Este es el primer fármaco de una sustancia no opioide inyectada que se aprueba en Europa.

Componentes

Prialt está basado en una toxina que produce un caracol que vive en aguas tropicales, el Conus magus o cono de mago, que es una de las 500 especies de caracoles Conus.

Los Conus están amenazados porque son muy preciados por los coleccionistas.La investigación comenzó hace unos 25 años, cuando científicos de la Universidad de Utah en Estados Unidos, lograron aislar una molécula de la toxina.

“Iniciamos nuestra investigación para conocer cuáles eran los componentes del veneno de caracol”, indicó a la BBC el doctor Baldomero Olivera, jefe de la investigación.

“Descubrimos que cada veneno es muy complejo, con entre 50 y 100 componentes biológicamente activos y uno de los primeros que aislamos resultó ser el de Prialt”, señala Olivera.

El animal caza a su presa con un arpón, inyectándole el veneno que provoca una rápida inmovilización en el pez que posteriormente traga completo.

Los científicos habían descubierto que la sustancia también tenía propiedades analgésicas en los seres humanos.

Y a pesar de sus potentes propiedades tóxicas, resultó no ser dañina en los humanos.

La molécula funciona evitando que las neuronas envíen las señales del dolor al cerebro.

“Cada uno de los componentes de la sustancia tiene un objetivo en el sistema nervioso y si lo aplicamos de forma correcta podemos usar estas sustancias con propósitos terapéuticos”, afirma el investigador.

Pequeña bomba

Ahora los investigadores crearon una versión sintética del compuesto con efectos analgésicos similares a la toxina real y con esta se produjo el nuevo medicamento Prialt.

Un acercamiento del arpón del caracol Conus.El fármaco podrá ser utilizado por las personas que sufren dolor crónico extremo, por ejemplo los pacientes con cáncer o con heridas de la columna vertebral, para quienes la morfina no es efectiva o adecuada.

Prialt actúa de distinta forma que la morfina y debido a que no es opioide no causa adicción.

Su administración, sin embargo, no es sencilla.

El medicamento debe inyectarse directamente en el fluido que rodea a la médula espinal, por medio de una pequeña bomba que se implanta en el paciente.

Un sueño

Según los científicos, es posible que los caracoles Conus produzcan otras sustancias medicinales, de manera que el equipo está buscando toxinas en otras especies de este caracol.

Su intención es ver si pueden aislar otros compuestos para tratar enfermedades como la de Alzheimer, la de Parkinson o la epilepsia.

Para los expertos estos animales son “un sueño farmacéutico” pues podrían tener unos 75.000 componentes potencialmente útiles para los humanos.

El problema es que estas raras criaturas están amenazadas ya que sus hermosas conchas las hacen muy preciadas para los coleccionistas, así que cualquier cosa que busque la ciencia dentro de estos moluscos tendrá que hacerse de manera sostenible.

Fuente: BBCMUNDO.com

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