El ajo, no tan milagroso

Durante muchos años se ha pensado que el ajo ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Varios estudios, tanto de laboratorio como en animales, habían apoyado esa creencia.

Pero ahora una nueva investigación descubrió que el ajo, ya sea crudo o como suplemento, no reduce los niveles de colesterol.

El ajo añade sabor, pero no reduce el colesterol.Una investigación, publicada en la revista estadounidense “Archivos de Medicina Interna”, comparó los efectos del ajo crudo y de dos suplementos alimenticios.

Ninguno de los tres tuvo efecto alguno en los niveles de colesterol en la sangre.

Los expertos afirman que la combinación de una dieta balanceada y el ejercicio es la mejor forma de prevenir las enfermedades coronarias.

“La leyenda urbana siempre ha tenido opiniones positivas sobre el ajo”, dijo a BBC Ciencia el doctor Daniel González Savioli, de la Federación Argentina de Cardiología.

“Pero los estudios son categóricos y las guías terapéuticas no indican que esta sustancia sea beneficiosa para reducir el colesterol”, afirma.

Milenario

Se sabe que el alto colesterol en la sangre es uno de los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El ajo se ha utilizado durante miles de años en el tratamiento de esas enfermedades y de infecciones.

Es necesario controlar la hipertensión y los niveles de colesterol en la sangre.Su uso se registró por primera vez en el antiguo Egipto hace 3.500 años, pero la investigación en Occidente sobre las propiedades medicinales del ajo comenzó hace unos 200 años.

Este herbáceo ha sido analizado para evaluar sus propiedades antioxidantes y anticancerosas, pero la mayoría de los estudios recientes se ha enfocado en sus efectos para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Unos 90 estudios animales mostraron que la alicina, un compuesto del ajo, evitaba la formación de colesterol en la sangre.

Y a principios de los 1990, estudios en humanos también sugirieron que el ajo podría ser muy beneficioso.

Sin embargo, los expertos afirman que dichos estudios fueron mal diseñados y no ofrecen una prueba concluyente.

“Son estudios hechos fuera de contexto -afirma el doctor González Savioli- y que no pertenecen a las guías de tratamiento médico convencional”.

A pesar de esto, afirman los expertos, los suplementos de ajo siguen siendo presentados como agentes reductores de colesterol.

Estadísticas

Los investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, llevaron un registro durante seis meses de 170 personas de entre 30 y 65 años que tenían LDL (o lipoproteína de baja densidad, el llamado colesterol “malo”) moderadamente alto.

Los participantes fueron divididos en cuatro grupos.

Uno de los grupos consumió un diente de ajo de cuatro gramos cada día.

El segundo grupo tomó un suplemento de ajo pulverizado y el tercero un extracto de ajo que había sido conservado en alcohol durante dos años.

El cuatro grupo consumió un suplemento ficticio.

Se pidió a todos los participantes que evitaran el consumo de alimentos que contuvieran ajo y redujeran su ingestión de cebolla y clavo, que se sabe contienen ciertos compuestos químicos similares a los del ajo.

Cada mes se midieron sus niveles de colesterol.

Los investigadores esperaban confirmar que el ajo, particularmente crudo, era efectivo en la reducción de colesterol.

Sin embargo descubrieron que “ninguna de las tres formas de ajo mostró efectos estadísticamente importantes en las concentraciones de colesterol LDL en la sangre”.

Lo que no cambia es el mal aliento

“No se vio ningún efecto secundario grave -agregan- aunque la mitad de los que consumieron ajo crudo mostraron mal olor corporal y mal aliento”.

Los expertos dicen que el ajo quizás podría lograr reducir los niveles de LDL en personas con altas concentraciones de este tipo de colesterol, o quizás podría tener otros efectos beneficiosos para la salud.

“Hay gente que tiene mayor protección que otra para evitar los altos niveles de colesterol”, afirma el doctor González.

Pero lo cierto, dice, es que la gente no deben confiar en suplementos alimenticios o en el ajo crudo para bajar sus niveles de colesterol malo.

Para lograrlo es necesario consumir una dieta rica en frutas y verduras, baja en grasa, especialmente grasas saturadas, y mantener la actividad física.

“La única forma comprobada de prevenir enfermedades coronarias es reducir los factores de riesgo que han demostrado en estudios cardiológicos que producen alteraciones en las arterias”

“Y estos son: la hipertensión, el alto colesterol, la diabetes, el tabaquismo y el sedentarismo”, concluye el especialista.

Fuente: BBCMUNDO.com

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