El secreto de los cristales gigantes

La Cueva de los Cristales, cerca de Chihuahua, México, es una verdadera maravilla de la naturaleza.

Descubierta en el año 2000, alberga algunos cristales de yeso que miden más de 11 metros.

La Cueva de los Cristales tiene una profundidad de 290 metros. Foto: Javier Trueba / Geology.Ahora un equipo de científicos mexicanos y españoles cree haber hallado una explicación sobre cómo adquirieron sus formas gigantescas.

Los investigadores tomaron pequeñas cantidades de un fluido atrapado en los cristales y lo sometieron a experimentos de laboratorio.

El fluido ofreció información sobre la solución saturada que dio origen a los cristales.

En un artículo publicado en la revista especializada Geology, los científicos señalan que la solución se debió mantener, durante mucho tiempo, dentro de una gama de temperatura muy estrecha y estable.

Cristales y espadas

La cueva se encuentra dentro del complejo minero de Naica, al sureste de Chihuahua, que cuenta con algunos de los más importantes depósitos de plata y plomo del mundo.

En el mismo complejo se encuentra la Cueva de las Espadas, de 120 metros de profundidad, descubierta en 1912.

Ésta última también debe su nombre a cristales de yeso -sulfato de calcio hidratado, generalmente quebradizo y de color blanco- que miden cerca de un metro.

En la Cueva de los Cristales, de 290 metros de profundidad, la cantidad de cristales es menor, pero el tamaño de estos es considerablemente mayor.

“Si la teoría que proponemos para los mecanismos ‘genéticos’ de los cristales es correcta, no me sorprendería que los mineros encuentren otras cuevas como éstas en los próximos años”, le dijo a la BBC uno de los investigadores, el catedrático Juan Manuel García Ruiz, de la Universidad de Granada, España.

Transformación en yeso

Ambas cuevas deben su origen al vulcanismo que depositó los sulfuros metálicos que han resultado tan valiosos para la minería.

En la etapa final de este proceso de mineralización, hace más de 20 millones de años, también se habrían creado grandes cantidades de sulfato de calcio.

Los científicos consideran que, en medio de los fluidos calientes inyectados en las grietas y cavidades de la roca, este sulfato tomó la forma de anhidrita.

La anhidrita es una roca, formada por un sulfato de cal anhidro, que tiene la misma fórmula química que el yeso, pero sin agua.

Cuando la profunda cámara de magma debajo de la montaña de Naica se enfrió lo suficiente, la temperatura de los fluidos que estaban encima cayó hasta un punto en que la anhidrita se pudo convertir en yeso.

Temperatura perfecta

Los estudios realizados por García Ruiz y sus colegas indican que la Cueva de los Cristales, que es más profunda, debe haberse mantenido a una temperatura poco menor que la de transición durante miles de años.

“Las condiciones eran perfectas. Si se mantiene la temperatura a poco menos de 58 grados durante mucho tiempo, se obtienen algunos cristales muy grandes”, dijo García Ruiz.

“Muchas áreas en la pared de la cueva están vacías, no tienen cristales”.

“Las paredes son rojas debido al óxido de hierro”.

“Sabemos que este proceso tomó un largo tiempo porque estudiamos los fluidos dentro de los cristales”, explicó.

Los investigadores creen que la temperatura en la Cueva de las Espadas cayó por debajo del punto de transición con mayor rapidez, por lo que se formaron más cristales, pero menores.

Acceso restringido

La forma particular que toma este yeso cristalizado es la de la selenita, conocida por su transparencia.

Su futuro dependerá del destino de la mina.

En la actualidad, el acceso a las cuevas está restringido para evitar daños a los cristales blandos.

Quienes entran son los mineros a cargo de las operaciones de bombeo para mantenerlas sin agua.

Si se pone fin al bombeo para cerrar la mina, cuando la extracción en Naica deje de ser viable, las cuevas quedarán sumergidas y los cristales comenzarán a crecer una vez más.

“Le he recomendado a la empresa minera que trate de preservarlos y me gustaría que la UNESCO tome partida en este asunto”, le dijo García Ruiz a la BBC.

“Más tarde deberíamos decidir si se mantienen para que la gente las visite y las disfrute o si se les devuelve el escenario natural”, concluyó.

Fuente: BBCMUNDO.com

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